Parroquia Santuario

Nuestra Señora del Rosario

Evangelio del día

Evangelio de hoy Domingo 19 de Julio de 2026
XVI Domingo del Tiempo Ordinario
Lectura del santo evangelio según Mateo 9, 14-17
Evangelio del día
“ Dejadlos crecer juntos hasta la siega ”

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán.

Nadie remienda un vestido viejo con un parche de tela nueva, porque el remiendo nuevo encoge, rompe la tela vieja y así se hace luego más grande la rotura. Nadie echa el vino nuevo en odres viejos, porque los odres se rasgan, se tira el vino y se echan a perder los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan’’.

Palabra de los Papas

El cristiano es fundamentalmente alegre. Y por eso, al final del Evangelio, cuando traen el vino, cuando habla del vino, me hace pensar en la boda de Caná: y por eso Jesús realizó ese milagro; por eso Nuestra Señora, cuando se dio cuenta de que no quedaba más vino —pero si no hay vino, no hay celebración…— Imaginemos terminar esa boda bebiendo té o jugo: no está bien… es una celebración y Nuestra Señora pide un milagro. Y así es la vida cristiana. La vida cristiana tiene esta actitud alegre, alegría de corazón. […] La segunda actitud cristiana: reconocer a Jesús como todo, el centro, la totalidad. Pero siempre estaremos tentados a arrojar esta novedad del Evangelio, este vino nuevo, a viejas actitudes… Es pecado, todos somos pecadores. Pero reconocerlo: «Esto es pecado». No digas esto, va con esto. ¡No! Los odres viejos no pueden contener el vino nuevo. Es la novedad del Evangelio. Jesús es el esposo, el esposo que se casa con la Iglesia, el esposo que ama a la Iglesia, que da su vida por la Iglesia. ¡Y Jesús celebra esta boda! Jesús nos pide la alegría de la celebración, la alegría de ser cristianos. Y también nos pide la plenitud: todo es Él. Y si tenemos algo que no es de Él, arrepintámonos, pidamos perdón y sigamos adelante. Que el Señor nos dé a todos la gracia de tener siempre esta alegría, como si fuéramos a una boda. Y también de tener esta fidelidad que es la única esposa, el Señor. (Francisco – Homilía Santa Marta, 6 de septiembre de 2013) (Francisco – Homilia Santa Marta, 6 de septiembre de 2013)