Y entonces, sonaron las campanas. ¡Las 00:00 marcaron el inicio de un momento mágico! El cielo se encendió con un espectáculo deslumbrante de fuegos artificiales en una sinfonía de colores que parecían bailar sobre nosotros, llenando de luz y alegría cada rincón. El templo, imponente y majestuoso, se alzó con un brillo especial, convirtiéndose en el escenario Perfecto.
No hay palabras suficientes para agradecer a todos aquellos que hicieron posible este instante tan maravilloso. Cada esfuerzo, cada detalle, cada corazón entregado se unió para crear un momento lleno de emoción, fe y gratitud. Juntos, vivimos un recuerdo que quedará grabado para siempre en nuestra comunidad.
- Serenata