Parroquia Santuario

Nuestra Señora del Rosario

Evangelio del día

Evangelio de hoy Jueves 12 de Marzo de 2026
Jueves de la III Semana de Cuaresma
Lectura del santo evangelio según Lucas 11, 14-23
Evangelio del día
“ No endurezcáis vuestro corazón ”

En aquel tiempo, Jesús expulsó a un demonio, que era mudo. Apenas salió el demonio, habló el mudo y la multitud quedó maravillada. Pero algunos decían: «Éste expulsa a los demonios con el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.

Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: «Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama».

Palabras de los Papas

Y nosotros podemos hacernos la pregunta: ¿yo vigilo sobre mí? ¿Sobre mi corazón? ¿Sobre mis sentimientos? ¿Sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí?». Si no se custodia, «llega otro que es más fuerte y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín».  ¡La vigilancia! Pero ¡tres criterios! No confundan la verdad. Jesús lucha contra el diablo: primer criterio. Segundo criterio: quien no está con Jesús está contra Jesús. No hay tibieza. Tercer criterio: vigilancia de nuestros corazones, porque el diablo es astuto. ¡Nunca es desterrado para siempre! Solo en el último día será desterrado. (…)   «Pidamos al Señor —fue su oración conclusiva— la gracia de tomar en serio estas cosas. Él ha venido a luchar por nuestra salvación, Él ha vencido al demonio». (Francisco – Homilia Santa Marta, 11 de octubre de 2013)