Bajo el amparo de nuestra Madre, Nuestra del Rosario, los grupos, movimientos y familias de nuestra parroquia nos unimos en una noche de profunda oración. A las 20:30 horas, la Ciclovía Valois Rivarola se convirtió en nuestro calvario compartido durante el Vía Crucis viviente “Caminando con Jesús”.
La noche luqueña se vistió de sagrado silencio este viernes. Pasadas las 20:30 horas, nos congregamos como la gran familia que somos para dar inicio a una de las expresiones de fe más profundas de nuestra comunidad: el Vía Crucis viviente. En la oscuridad de la ciclovía, iluminada por la devoción de cientos de fieles, volvimos a recorrer los pasos de entrega absoluta de nuestro Señor.
Un sacrificio que nos interpela
Como comunidad del Santuario, no fuimos simples espectadores. Acompañamos cada estación con el corazón dispuesto, sintiendo en carne propia el mensaje de amor, sacrificio y esperanza que los cuadros vivientes nos transmitieron con tanto realismo. Ver a nuestros jóvenes y servidores entregarse en la representación de la Pasión nos recordó que el camino de la cruz es, ante todo, un camino de fidelidad.
En cada una de las catorce estaciones, elevamos nuestras intenciones como parroquia, pidiendo por nuestras familias, por los enfermos y por la paz en nuestra ciudad de Luque. El encuentro con el Cristo sufriente bajo el cielo nocturno nos permitió un recogimiento especial, donde el ruido del mundo dio paso al susurro de la oración compartida.
Tradición que renueva nuestra identidad
Para nosotros, como miembros del Santuario de Nuestra Señora del Rosario, este “Caminando con Jesús” representa la fortaleza de nuestras tradiciones. La numerosa presencia de niños, jóvenes y abuelos nos confirma que la fe de los luqueños se transmite de generación en generación, manteniéndose viva y vibrante.
Nos sentimos bendecidos por la respuesta de cada hermano que se sumó a este acto de piedad popular. Al finalizar el recorrido, nos retiramos con el alma fortalecida, sabiendo que la cruz no es el final, sino la puerta hacia la luz de la Resurrección que ya vislumbramos.
“En la noche de nuestra ciudad, renovamos la certeza de que no caminamos solos: Jesús carga nuestras cruces y nosotros, como comunidad, cargamos las de nuestros hermanos.”
Fotografías: Gentileza de la Municipalidad de Luque


