En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?
Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí hasta que pagues el último centavo’’.
Palabra de los Papas
Reconocer los signos de los tiempos. Los tiempos cambian, y es precisamente la sabiduría cristiana reconocer estos cambios, comprender los diferentes tiempos y entender los signos de los tiempos. Qué significa una cosa y qué significa otra. Y hacerlo sin temor, con libertad. Esta es una tarea que no solemos realizar: nos conformamos, nos tranquilizamos con «me dijeron; oí; dicen; leí…». Y así nos tranquilizamos. Pero ¿es esa la verdad? ¿Es ese el mensaje que el Señor quiere darme con ese signo de los tiempos? Para comprender los signos de los tiempos, primero es necesario el silencio: guardar silencio y observar. Y luego reflexionar en nuestro interior. Por ejemplo: ¿por qué hay tantas guerras ahora? ¿Por qué sucedió algo? Y orar: silencio, reflexión y oración. Solo así podemos comprender los signos de los tiempos, lo que Jesús quiere decirnos. Los tiempos cambian, y nosotros, los cristianos, debemos cambiar continuamente. Debemos cambiar, firmes en nuestra fe en Jesucristo, firmes en la verdad del Evangelio, pero nuestra actitud debe evolucionar continuamente según los signos de los tiempos. (Francisco – Homilía en Santa Marta, 23 de octubre de 2015)
